Cierre Contable y Fiscal 2019

La complejidad de las normas tributarias y los constantes cambios a dichas leyes, han traído consigo un incremento de requisitos formales que las empresas deben cumplir; por tanto, es indispensable un control estricto del cumplimiento fiscal.

El cierre contable 2019, y por consiguiente la elaboración de los estados financieros, así como el de realizar los últimos ajustes contables y fiscales, los cuales servirán de base para establecer la utilidad contable y determinar la renta imponible para el pago del Impuesto Sobre la Renta -ISR-, son temas que en los departamentos contables, financieros y fiscales de las compañías han de ocupar relevancia; caso contrario, puede existir riesgo de un pago de ISR calculado de forma incorrecta y que trae consigo infracciones a las leyes tributarias

Derivado de lo anterior, los contribuyentes deben realizar una adecuada planeación financiera y fiscalal inicio de cada período, o por lo menos en el último trimestre del año, estimar cuáles serán los resultados contables y fiscales, para lo cual se requiere, que los responsables de cada una de las áreas de operación, suministren los datos necesarios para que el departamento contable programe y elabore un exitoso cierre contable y fiscal 2019, evitando así el riesgo de tener que pagar sanciones por rectificación que deban hacer a la declaración de renta presentada, pero sobre todo que dicha declaración contenga la información correcta conforme sus registros contables; pues una declaración fiscal (declaración de renta u otra) es el reflejo fiel de lo contabilizado o registrado en libros contables. El realizar un cierre contable y fiscal a tiempo, evita hacer declaraciones a prisa en la cual puede incurrir en errores u omisiones involuntarias que conllevan perfiles de riesgo tributario y que derivado del mismo puede ser sujeto  a “una invitación cordial de la Administración Tributaria” a que aclaren y rectifiquen de forma voluntaria su declaración de renta y se pague el impuesto presuntamente omitido y adicionalmente los recargos correspondientes, o bien en una situación extrema que los estén visitando en sus instalaciones para notificarles una auditoria de campo.

Uno de los beneficios de un cierre contable y fiscal a tiempo es que puede presupuestar el pago del ISR anual, y tener un mejor flujo de efectivo; o bien, a falta de una disponibilidad realizar la gestión de un convenio de pago conforme las disposiciones del Código Tributario.

Minimizar el riesgo tributario y de fiscalización por parte de la Administración Tributaria debe ser un objetivo importante del contribuyente, pues esto implicaría un costo impositivo de auditoría para la empresa y para la Administración Tributaria, el cual puede evitarse si el contribuyente efectúa a tiempo ajustes y reclasificaciones contables y fiscales necesarios para reflejar la situación financiera real de la compañía, y así determinar la renta imponible y el impuesto a pagar.

Sin embargo; no solo es de realizar los ajustes correspondientes y la conciliación de la renta imponible, pues en dicho cierre están inmersos otros temas que se deben considerar como lo es la depuración de la base imponible (deducción de costos y gastos), pues los mismos serán deducible solo si cumplen las siguientes condiciones:

Los artículos 19, 20 y 21 de la Ley de Actualización Tributaria, exaltan el Principio de la Causalidad en el ISR, pues establece que los contribuyentes que se inscriban en el régimen sobre utilidades de actividades lucrativas determinaran su renta imponible deduciendo de la renta bruta, las rentas exentas y los costos y gastos deducibles, sumando los costos y gastos para la generación de rentas exentas; así mismo, se estable que son deducibles los costos y gastos  que sean útiles, necesarios, pertinentes o indispensables para producir o conservar la fuente productora de rentas gravadas; siempre y cuando dicha Ley no prohíba tácitamente su deducción.

Dicho en otras palabras, el principio de causalidad básicamente hace referencia a la motivación o finalidad que se persigue con una acción la cual produce efectos. En materia tributaria, tenemos que para que un costo o gasto sea deducible del Impuesto Sobre la Renta debe tener como finalidad producir rentas o bien conservar la fuente que genera esas rentas. Lo anterior, no exceptúa que el hecho de no conseguir una de las finalidades deseadas (producir renta) con la erogación de flujos de efectivo (costos y/o gastos) no quiere decir que no se cumpla con el principio de causalidad. En conclusión, podrá deducirse un gasto aun cuando este no consiga producir renta.

Es menester aclarar que no solo debe basarse en el Principio de Causalidad para determinar si un costo o gasto es deducible o no, pues es imperativo que exista relación con la realidad; es decir, no sea un gasto simulado (compra de facturas u otra forma de ardid o engaño que induzca a error en la determinación de la obligación tributaria  a la Administración Tributaria -delito de defraudación tributaria-), de tal manera que la operación de desembolso que se haya ejecutado y respecto de la cual se necesite efectuar la deducción del gasto sea real.

Otro aspecto, importante a verificar para evitar riesgos y contingencias de índole tributaria es los efectos fiscales que se le deben dar a las facturas y que las mismas tengan validez ante la autoridad tributaria, las cuales son comprobantes o documentación que amparan un costo o gasto; dichas facturas deben cumplir, los siguientes aspectos:

Otro tema a considerar en las empresas previo al cierre contable y fiscal, es el de revisar en sus registros y operaciones, cuál es su giro habitual, principalmente para conocer cuáles serían sus actividades lucrativas (ingresos del giro habitual), y cuáles se considerarían transacciones que generen ganancia o pérdida de capital, o bien rentas de capital; en virtud que estas se liquidan conforme a su cedula de categoría de renta, pues bien sabemos que el ISR actual es un impuesto cedular, donde cada renta que obtenga el contribuyente debe ser liquidada conforme a sus propias bases de recaudación.

Por último, es necesario establecer la naturaleza de sus ingresos y si los mismos son afectos, no afectos, o exentos; así mismo, determinar si existen ingresos diferidos los cuales no afectan el período; por lo que recomendamos tener disponible una conciliación entre ingresos al IVA y al ISR, ya que ambos difieren de su sistema debido a que en uno es el percibido y en otro es el devengado, respectivamente.

Con el fin de ejemplificar la conciliación del ISR, mostramos la siguiente:

Determinación del Impuesto:

(+/-) Resultados
  Ingresos
(-) Costos
(-) Gastos
(=) Utilidad Contable
(-) Rentas de Capital y Ganancias de Capital
(-) Rentas no afectas
(-) Rentas exentas
(+) Gastos no deducibles
(-) Otras deducciones
(=) Renta Imponible
(x) Tasa (25%) ISR
(-) Créditos Fiscales
(=) Impuesto a Pagar o Pagado en Exceso
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